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Usted está aquí: Inicio / Utopía Verde / Reportajes / De Huelva a Caños de Meca pasando por Doñana / Fotografías comentadas

Nota importante

Los elementos de esta sección (publicados por la Fundación Utopía Verde entre los años 1998 y 2013) están pendientes de revisión actualizadora: más información.

Fotografías comentadas

Los viajeros dan su opinión.

[Fotografías pendientes de reinsertar: disculpe las molestias y no tarde en volver]

FOTO 1:

Cuesta de Maneli: vista parcial de las dunas fósiles

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de Felipe Nevado Francisco:


Ése del fondo no es Maneli, pero se acaba de despertar y bien podría traer algo prendido del susodicho. El paisaje de Mazagón no será muy distinto al que más tarde nos encontraremos en pleno corazón de Doñana. El espíritu de Maneli (desconocido: no sé quien es) nos acompañará el resto del viaje. ¿Quién sabe cómo?

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de Manuel Gualda Caballero:


La Cuesta de Maneli se encuentra en la franja costera protegida del Médano del Asperillo (Parque Natural de Doñana). Flora: pinos piñoneros, jaguarzo, clavellina, camarina, loto,... Fauna: lince, conejo, otros mamíferos, aves, reptiles,... Acceso: desde la carretera y carril bici que unen Mazagón y Matalascañas (aproximadamente, a mitad de camino, aunque más cerca de Mazagón).

FOTO 2

Cuesta de Maneli: con las bicis en el mirador

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de Felipe Nevado Francisco:


Este no es Maneli, es Manelito. Cielo azul, las insaparables bicicletas y la mirada puesta en todo lo que habrá de venir. No será mucho, pero sí lo suficiente como para que el viaje adquiera tonos irrepetibles. Bien, ahí estamos. Sólo queda pisar una y otra vez sobre los pedales.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


Al final de la pasarela de la Cuesta de Maneli nos encontramos con este mirador de madera, levantado en lo alto del acantilado. La vista es magnífica: kilómetros de playa prácticamente desierta (entre Mazagón y Matalascañas) y maravillosos azules en el cielo y el mar (aquí, Océano Atlántico).

FOTO 3

Cuesta de Maneli: bajada hacia los pinares de Doñana

COMENTARIOS
de Felipe Nevado Francisco:


Ahí vamos, yo con poca convicción. ¿Por qué será? Entre Mazagón y Matalascañas disfrutaremos de una vía única: el carril-bici. Todo un lujo para unos tiempos que se mueven a ritmo de motor de combustión. Ah, Maneli viene sobre el transportín, entre el equipaje. Y manelito está tirando la foto.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


En primer término, Felipe bajando la Cuesta de Maneli. Al final de la cuesta, la carretera y el carril bici que unen Mazagón y Matalascañas. Al fondo, Kilómetros y kilómetros de pinares para deleite de nuestros ojos.

FOTO 4

Carril entre Cuesta de Maneli y Matalascañas

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de Felipe Nevado Francisco:


Todavía no nos hemos alejado mucho de Maneli. Este es Manelito. El carril-bici se ha hecho de tierra; no importa, sigue siendo muy válido. El trazado discurre paralelo a la vía de asfalto. Por élla, osados y temerarios ciclistas pedalean bamboleados por el paso acojonante de los automóviles. ¡Qué Dios reparta suerte!

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


Magnífico carril bici entre Mazagón y Matalascañas. Desde Mazagón hasta el Parador está más acabado. El resto (ver foto) es un carril de tierra apisonada. Ojalá cunda el ejemplo y podamos contar con más carriles bicis en Huelva.

FOTO 5

Matalascañas: vista parcial de la playa

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de Felipe Nevado Francisco:


El mismo día. Matalascañas. Un recreo para la vista. Apretujados, huyendo del quemante sol, miles de playeros hacen lo que todo el mundo gusta de hacer en estos tiempos: ponerse moreno. Lo mejor: el coqueteo: algo quedará para después. Matalascañas, última aglomeración antes de entrar en Doñana.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


Miles de veraneantes se agolpan en la playa de Matalascañas, con el Paseo Marítimo y los bloques de hormigón a sus espaldas. Al frente, el Océano Atlántico. A unos kilómetros, El Rocío y Almonte. Al lado, el Parque Nacional de Doñana (para allá íbamos ;-)

FOTO 6

Parque Nacional de Doñana: entrada por la playa de Matalascañas

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de Felipe Nevado Francisco:


Los límites legales del Parque. A partir de aquí todo es lo mismo y nada es igual. A ambos lados de la marca hay arena, sol, agua y dunas. Pero la diferencia estriba en las intenciones. A uno se va para realizar (o intentar, que siempre hay frustraciones) todo lo que la mente mundana pueda desear. Al otro lado, el paisaje humano se difumina hasta casi desaparecer.

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de Manuel Gualda Caballero:


A mis pies, la playa de Matalascañas. A mis espaldas, la playa del Parque Nacional de Doñana: unos 30 kms sin apenas presencia humana (sólo algunos veraneantes al principio, 7 cabañas de pescadores en los primeros kilómetros y unos cuantos mariscadores repartidos por todo el camino).

FOTO 7

Parque Nacional de Doñana: rodando en bicicleta por sus playas

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de Felipe Nevado Francisco:


Aún me produce cansancio recordar el esfuerzo que me costó tirar de los pedales en esta parte del Parque. Y eso que nos movimos con la marea baja. No sé cuántas veces me detuve, para reemprender la marcha una y otra vez. El sol quemaba (sobre las 17 horas de finales de julio) y la rueda delantera se clavaba una y otra vez en la arena. Bueno, sólo era el principio y había fuerzas y decisión. Así que, hacia delante.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


El paisaje: impresionante (kilómetros de playa virgen batida por el viento y la mar, numerosas aves salvajes y algún que otro mariscador). El tesón de Felipe: asombroso (a pesar de llevar varios años sin coger la bici, logró terminar esta durísima etapa) (después de pararse a descansar un millón de veces...) ;-)

FOTO 8

Parque Nacional de Doñana: andando con la bicicleta por sus playas

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de Felipe Nevado Francisco:


Así iba yo cuando ya no podía más. Flaquezas. Pero, ¡éramos tan jóvenes! Ja, ja. La foto siempre sale de frente porque Manelito siempre tiraba delante. Tanta premura, o yo que sé, que acabó por los suelos con un corte en la pierna. Después dijo que se cayó por parar para hacer la foto. Yo no me caí en todo el trayecto e hice fotos (Jodido, ¿Eh?).

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


En la playa virgen, algunos cogen coquinas, mientras otros descansan sus doloridas piernas y ennegrecidos pulmones. Aquí me hice mi segundo "ciclotatuaje" (el primero fue durante la resaca de la boda de mi amigo Antonio Bello Carrión). O sea, que al caerse la bici, el plato grande me dió un bocado en el tobillo de la pierna derecha: aún hoy conservo las marcas.

FOTO 9

Parque Nacional de Doñana: adelantados por los todoterrenos turísticos

COMENTARIOS
de Felipe Nevado Francisco:


Bien, apenas me atrevo a hacer comentarios. Un horror. Por detrás, uno de los todoterrenos del parque que continuamente cruzaban la playa cargados de visitantes curiosos. Delante, burlón, el menda posando para la foto. Tengo que decir para todas las internautas que ahora soy más guapo, inteligente y estoy tremendamente en forma ( ¡).

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


Una foto para el recuerdo. ¿Cuánta gente puede presumir de tener una foto como ésta? En bicicleta, adelantado por los 4x4 del Parque Nacional de Doñana enmedio de sus playas. Yo, por ahora, no conozco a nadie más.

FOTO 10

Parque Nacional de Doñana: equilibrando las bicis

COMENTARIOS
de Felipe Nevado Francisco:


Manelito hace ilusionismo. Cosas suyas, que yo no me meto. Yo sólo saco la foto. Había que parar como fuera, y en esas estábamos. Primeros baños. EL cielo estalla en azul y no sé aprecia un alma. Pero llevamos un moviladin (Marmota dice) y enviamos un mensaje a Awizurbay. Éste nos da las claves: El Camaleón nos pone las pilas.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


El calor reinante y la dureza del recorrido, invitaban a bañarse. Para hacerlo sin manchar ni desequilibrar los equipajes, lo más rápido fue apoyar las bicis la una en la otra. Después, nudismo en la playa y baños en el mar.

FOTO 11

Parque Nacional de Doñana: dunas costeras

COMENTARIOS
de Felipe Nevado Francisco:


Primera expedición por las dunas de Doñana. Territorio prohibído. Alucinas con la dulzura del paisaje. No hay huellas de bípedos. Es lo que voy buscando. Los tonos de la tarde están envueltos como en filtros de colores suaves. No sé. Sólo queda dejarse llevar por lo que hay. Hermosos y claustrofóbicos corrales.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


El mar, la playa y después, kilómetros de dunas tierra adentro. Y entre duna y duna, los llamados "corrales": bosquecillos de pinos piñoneros en los que la sombra domina por doquier (nos quedamos flipados al bajar al primero: téngase en cuenta que en la duna todo era luz).

FOTO 12

Parque Nacional de Doñana: protegiéndonos del calor del mediodía

COMENTARIOS
de Felipe Nevado Francisco:


Había que aguardar que bajara la marea. Todo un día esperando, dolce farniente. Manelito es chico práctico. Dicho y hecho. Con el toldo de la tienda de campaña compuso una bienvenida jaima. Otro lujo. De frente el mar, mariscadores y los incansables todoterrenos del parque. Detrás, la serenidad animal de Doñana.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


Fuera, hacía un calor sofocante. Dentro, la temperatura era ideal e invitaba al descanso. Aventuras no programadas a unos kilómetros de casa. Sin intermediarios de ningún tipo. Sin vehículos motorizados. Viviendo la naturaleza en su plenitud. No había agua corriente, ni servicios, ni duchas, ni hoteles, ni carreteras, ni casas, ni campings, ni bares, ni ná de ná. "Sólo" la Madre Naturaleza.

FOTO 13

Parque Nacional de Doñana: en la Punta del Malandar (extremo Sur)

COMENTARIOS
de Felipe Nevado Francisco:


No ha tenido nada que ver el recorrido por el segundo tramo de Doñana. La arena estaba lo suficientemente firme como para no clavarnos en élla. Además, una suave brisa soplaba de espaldas. Magnífico paseo. Estamos en el borde mismo de Doñana. Mal que bien, o bien que mal, hemos cumplido una interesante etapa del viaje. Un poco más oscuros de piel, eso sí.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


Una sensación para el recuerdo. El final de la playa del Parque Nacional de Doñana se extendía bajo nuestros pies. Al fondo, el río Guadalquivir y Sanlúcar de Barrameda. Dos urbanitas acostumbrados a las comodidades de nuestros días acababan de comerse 31 kms de playa virgen en bicicleta y sus piernas aún pedían más (no pararían hasta Rota). ¡Estupenda sensación!

FOTO 14

Parque Nacional de Doñana: jabalíes en la Punta del Malandar

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de Felipe Nevado Francisco:


Sorpresa. Dos jabalíes se dirigen, con paso dubitativo, hacia nosotros. Sólo tienen hambre. Unos cacahuetes de miel les supieron a gloria, ¡seguro! Se buscan la vida, ya se sabe. Es más fácil cuando te ponen la comida por delante. Un poco como nosotros. Mejor no hablar de ello.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


Cuando los ví a lo lejos viniendo hacia nosotros, surgió la inquietud ante lo desconocido (nunca me he peleado con un jabalí y en nuestras circunstancias no podíamos huir). Enseguida recordé que por esta zona había unos jabalíes mansos que gustaban de comer lo que los turistas les echaban. El alivio fue inmediato al comprobar que venían en son de paz. \ ;-)

FOTO 15

Parque Nacional de Doñana: salida cruzando el río Guadalquivir en barcaza

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de Felipe Nevado Francisco:


Una pasada. Mil pelas cada uno por cruzar en la barcaza. Aprovechados. Con nosotros, los mariscadores (todos sobre sus motos de baja cilindrada y los aperos para la faena en la playa) y algún que otro bañista. El viaje dura lo que cinco minutos. El Guadalquivir es un charco comparado con la enorme bañera que bordeamos estos días.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


Aquí terminó nuestra relación con los caminos de tierra y las arenas de las playas. A partir de la otra orilla (Sanlúcar de Barrameda, provincia de Cádiz), todo sería asfalto (más que nada, por nuestro desconocimiento del terreno). Pero antes teníamos que cruzar el Guadalquivir, río emblemático de Andalucía.

FOTO 16

Punta Candor (Rota)

COMENTARIOS
de Felipe Nevado Francisco:


Hemos llegado al camping la noche anterior. Tras el descanso, una merecida comida regada con Barbadillo. Nos damos un homenaje. En este mirador, al fondo, encendimos unos competentes cigarrillos y nos pusimos a flipar. Seguimos en el golfo de Cádiz, se nota por la Cruzcampo.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


Después de recorrer 145 kms en 3 días (la inmensa mayoría por caminos de tierra y arenas de playas), nos regalamos una copiosa cena marinera y una intensa celebración bañada de vino Barbadillo (¡Qué descubrimiento!). Sólo nos molestaban los aviones de la cercana base militar estadounidense de Rota. :-(

FOTO 17

Playa de la Cachucha (Puerto Real)

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de Felipe Nevado Francisco:


La Cachucha es una pequeña media luna de poca arena, agua llena de algas y fondo enfangado y poca animación. Lejos del esplendor del desarrollismo costero de tantos y tantos sitios del sur, aquí vive la clase media. Bloques como en cualquier otro barrio, bares de barrio y gente de barrio. Sobre el cielo, la amenaza militar de aviones de guerra.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


La marea baja determinaba que uno pisara fango casi antes de llegar al agua. Supongo que con la marea alta habría más gente (por aquello de que el baño sería más agradable). El rato que nosotros estuvimos casi no había hombres. El 90% eran mujeres tomando el sol. Tras comer en una terraza cercana, reposamos un par de horas a la sombra de un toldo improvisado, antes de partir de nuevo.

FOTO 18

Caños de Meca: panorámica de una de las playas

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de Felipe Nevado Francisco:


Punto final del viaje. Hemos llegado, también dormido y descansado. Al fondo el cabo Trafalgar y, abajo, una de las magníficas calas de Los Caños. Esto es la Meca. Textiles y nudistas nos bañamos con entera y total tranquilidad. Desde el lugar donde se tomó la foto, chill-aut y numerosos bares con sabrosa comida y buenas vistas. Bay.

COMENTARIOS
de Manuel Gualda Caballero:


110 kms recorrimos este día. Pero el esfuerzo mereció la pena: habíamos llegado a Caños de Meca. Nos aguardaban preciosas playas en las que se respiraba un agradable y distendido ambiente. Buen rollo generalizado. Nadie miraba mal a nadie, por muy desnudo o vestido que fuera. Textiles y nudistas convivían con total naturalidad. Mucha juventud, en cuerpos y mentes... \ ;-)