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Nota importante

Los elementos de esta sección (publicados por la Fundación Utopía Verde entre los años 1998 y 2013) están pendientes de revisión actualizadora: más información.

Siglo XX

Desde 1901 hasta 2000: nuestra Historia más reciente.

El rey Alfonso XIII (1902-1931), mantuvo en vigencia la Constitución de 1876 hasta 1923, año que comenzó la Dictadura de Primo de Rivera, y, por tanto, continuó formalmente la Restauración, aunque adaptándose a los cambios de las estructuras y del ambiente social e ideológico. El nuevo monarca se movió entre su deseo de autonomía e independencia respecto del Gobierno y su conciencia de ejercer la jefatura suprema del ejército.

En el aspecto político, se llevó a cabo la disolución del sistema bipartidista por la desaparición de los dos partidos tradicionales porque los líderes del liberal y del conservador dejaron de aglutinar las distintas corrientes, Canalejas por su muerte asesinado y Maura porque se apartó momentáneamente de la vida política, y se desarrolló la división interna de ambas formaciones. Aunque en todo el período se contó con los vicios políticos de siempre: la corrupción, el favoritismo y el caciquismo, y la arbitrariedad.

En cuanto a los conflictos sociales, en 1909 tuvo lugar la Semana Trágica, que adquirió un carácter violento y anticlerical en Barcelona, con motivo de la disconformidad con la forma en que se estaba llevando la guerra de África, y que confluyó con una serie de reivindicaciones sociales que demandaban las fuerzas sindicales, anarquistas y socialistas.

En 1917 se produjo una crisis constitucional. La izquierda social, el regionalismo catalán y los militares plantearon la reforma constitucional y la regeneración de la vida política. Todo comenzó cuando los militares se manifestaron para pedir más salario y protestar por el sistema de ascenso entre los militares africanistas por méritos de guerra. Después, por iniciativa de la fuerza que representaba a la burguesía catalana se convocó la Asamblea de Parlamentarios en Barcelona, con el objetivo de promover la reforma constitucional, la finalización del sistema del turno y la corrupción. A este llamamiento acudieron catalanistas, republicanos y socialistas.

Fue con la entrada del mundo obrero cuando tuvo lugar el choque violento entre obreros y las Juntas de Defensa creadas por los militares. Más tarde, se convocó una huelga general en agosto como efecto al conflicto que se vivía en Valencia entre los ferroviarios y la Compañía del Norte. Al final la huelga fue apoyada por los sindicatos anarquista y socialista, que fue reprimida por el Ejército, que también disolvió el movimiento de los parlamentarios. En este momento, tanto los militares como la burguesía, se unieron al Gobierno para hacer frente a las revueltas obreras.

Se estableció un Gobierno "de concentración" presidido por Maura, en el que entraron representantes catalanes, poniéndose fin a las aspiraciones de cambiar la Constitución.

El aumento del proletariado industrial, el hacinamiento en las ciudades y la fuerte subida de los precios produjeron una tensa situación durante el transcurso de la Primera Guerra Mundial. A partir de 1919 se sumaron a este estado de inestabilidad la crisis económica derivada de la contracción del mercado europeo y los movimientos revolucionarios, entre los que destacó la Revolución Rusa.

Aunque España se declaró neutral en la Primera Guerra Mundial la sociedad si que tomó partido por uno u otro bando. Por un lado, estaban los "aliadófilos" (integrado por la mayoría de los intelectuales, el socialismo y los políticos de izquierdas), y por otro, los "germanófilos" (donde estaban la extrema derecha, los políticos conservadores y las bases del partido liberal).

También la Primera Guerra Mundial tuvo grandes efectos en la economía española. Debido a la transformación de la economía europea en una economía de guerra España aprovechó la ocasión para venderles materias primas y productos manufacturados. El problema vino al termino de la contienda en Europa porque la economía española no utilizó sus altos beneficios para modernizarse e industrializarse.

La larga guerra que España mantenía en Marruecos (1909-1927), adquirió después de la crisis de 1919 un primer plano de actualidad al terminar la Primera Guerra Mundial. En 1921 volvió la tensión tras el desastre de Annual, donde más de diez mil soldados españoles cayeron muertos ante las tropas rifeñas de Abd-El-Krim. Esta guerra fue desde siempre muy impopular y esta oposición encontró respaldo en algunas fuerzas políticas y en la opinión pública en general. En el centro de las críticas estuvieron el Ejército, la administración de los militares y el hecho de que se libraban de ir a Marruecos aquellos podían pagar una cantidad en dinero. A raíz de las oportunas investigaciones se decidió sustituir al alto comisario y, además, cayó el gobierno.

Ante el clima crispado que se vivía en diversos ambientes (como la creciente presencia del ejército en la vida pública, la conflictividad obrera y la continua frustración ante los intentos de regeneración política), tuvo lugar el golpe de Estado del general Primo de Rivera en 1923. Este golpe de estado tuvo el apoyo de la Monarquía y de la alta jerarquía militar, con la finalidad de cortar la posibilidad de un movimiento revolucionario y de evitar que se llegara hasta el fondo en las investigaciones de los desastres de Marruecos.

La dictadura de Primo de Rivera intentó implantar un régimen estable con fundamentos constitucionales propios pero influido por el fascismo italiano. Tuvo el apoyo del ejército, la burguesía, los terratenientes y los eclesiásticos. En principio sólo se pretendía una reorientación de la política en Marruecos, realizar modificaciones en la Constitución de 1876 para ampliar la libertad de cultos y una nueva política agraria. No obstante, esto no se cumplió y la dictadura se prolongó hasta 1930.

Para restablecer el orden público Primo de Rivera impuso el estado de guerra casi dos años: restricción de libertades públicas, prohibición de reunión y asociación y censura en la prensa. En este sentido, también se persiguió duramente a los anarquistas catalanes.

En 1925 las tropas españolas desembarcaron en el Peñón de Alhucemas, en respuesta a los ataques de Adb-El-Krim. Gracias a la colaboración militar francesa al cabo de un año se puso fin a la guerra con la derrota de los rifeños.

En 1930 se desarrolló una grave crisis financiera que dio lugar a la caída de Primo de Rivera, muy desgastado por la oposición que deseaba la vuelta a la constitucionalidad. El fin de la dictadura lo precipitó una huelga estudiantil en contra del régimen. Una vez Primo consulta a los jefes militares para comprobar que no tiene sus apoyo el dictador presenta su dimisión y se marcha a Paris.

En ese mismo año, 1930, se produjo en agosto el Pacto de San Sebastián, donde fuerzas republicanas, socialistas y catalanistas de izquierdas se unieron para pedir una convocatoria de elecciones y el establecimiento de la República. Se preparan dos conspiraciones militares en favor del republicanismo que fracasan: sucesos de Jaca y de Cuatro Vientos en Madrid.

La vuelta a la legalidad constitucional de 1876 duró poco tiempo. Se produjeron alzamientos militares que reivindicaban el sistema republicano ante la incapacidad de la monarquía para solucionar los problemas del país.

Al fin, el 12 de Abril de 1931, se celebraron elecciones municipales aunque se enfocaron como un plebiscito donde elegir entre monarquía o república, en las que ganó la coalición de republicanos y socialistas en las grandes ciudades. Alfonso XIII, ante la falta de sus apoyos tradicionales, se exilió a Francia y la II República fue proclamada en España ante una población jubilosa. El cambio fue revolucionario en la medida de que fue una modificación de régimen sin actos violentos sino todo lo contrario: de forma pacífica y con total apoyo de la población.

Alcalá Zamora se erige como jefe del gobierno provicional de la República hasta las próximas elecciones. Ante los primeros retos que tuvieron que hacer frente fueron: solucionar la declaración de independencia de Cataluña por Francesc Macià; asegurar la fidelidad a la República del ejército; y cerrar la crisis con la Iglesia católica por no acatar al nuevo régimen.

Se aprobó una nueva Constitución. De la labor legislativa destacó la Ley de Bases de la Reforma Agraria, que expropió algunas tierras para distribuirlas entre los braceros. La nueva carta magna definía a "España como una República de trabajadores de todas las clases". También es de destacar la renuncia a la guerra como instrumento en las relaciones internacionales.

En este período cabe destacar la huelga general desarrollada en Sevilla en el mes de julio donde la CNT logra paralizar la ciudad. Ante esta situación el gobierno reprime duramente a los agitadores con un saldo de 20 muertos.

El primer Gobierno elegido, fue presidido por Azaña con apoyo de republicanos liberales y socialistas. Esta gabinete se constituyó en diciembre de 1931 y entre sus prioridades estaban: la reforma del ejército, la reforma agraria y el Estatuto de Autonomía para Cataluña.

En 1933, las nuevas elecciones dieron la victoria a Lerroux, que tenía el apoyo de la CEDA y de los monárquicos. Sus medidas, encaminadas a deshacer lo realizado por las primeras Cortes, acrecentaron la tensión existente. Las revisiones fundamentales eran la de la Constitución en sus contenidos laicistas y socializantes, la supresión de la reforma agraria, y la amnistía para todos los delitos políticos. Otro hecho destacado fue que en estas elecciones votaron por primera vez las mujeres en España.

En octubre de 1934 estalló un movimiento revolucionario. Los socialistas llamaron a la huelga general. Mientras, Companys proclamaba en Barcelona la independencia de Cataluña. El Gobierno restableció la situación en todo el país, excepto en Asturias, donde el Ejército tuvo que intervenir duramente. Este hecho provocó la dimisión del Gobierno y la entrada de uno nuevo dirigido por Gil Robles.

En febrero de 1936 se celebraron nuevas elecciones, en las que triunfó el Frente Popular, compuesto por fuerzas liberales y de izquierdas. El nuevo presidente volvió a ser Azaña, el cual reanudó la reforma agraria, el programa de educación y restableció la Generalitat catalana.

En junio de ese año se produjo un levantamiento militar en Melilla para, según ellos, abortar una revolución comunista en España que dió lugar al comienzo de la Guerra Civil Española. En este movimiento no había un programa ideológico defininido ni se plantearon cambiar de régimen. La causa más inmediata del alzamiento fue el asesinato de José Calvo Sotelo, líder del Bloque Nacional.

Después de África Sevilla fue conquistado para los nacionales (los rebeldes). También Burgos, Valladolid y Navarra se declaran a favor de los militares alzados. Casi toda la contienda se centró en la conquista y defensa de Madrid.

La ayuda internacional directa a los franquistas vino de Alemania, Italia y Portugal. La ayuda indirecta fue de Gran Bretaña, Estados Unidos y El Vaticano. Mientras la ayuda internacional a los republicanos vino de la URSS, las Brigadas Internacionales y México. La indirecta vino de Francia y los comités de ayuda y solidaridad.

La contienda duró hasta 1939, terminando con la victoria de los sublevados sobre los republicanos, debido a la superioridad militar de los primeros y a los enfrentamientos internos de los segundos. Ese mismo año, comenzó la dictadura del general Franco.

Después de poner orden en todo el país, Franco inició una dura represión de los elementos sospechosos de oposición hacia el régimen. Posteriormente, se configuró el aparato legislativo de la dictadura.

Es de justicia mencionar el alto número de republicanos que salieron de España con un destino incierto, llegando a morir muchos de ellos en condiciones infrahumanas.

Al principio de su dictadura, Franco se adhirió al Pacto Antikomintern de Alemania, Italia y Japón, pero luego se desmarcó ante el estallido de la Segunda Guerra Mundial (si bien la División Azul fue al frente ruso a luchar al lado de los alemanes).

El general Franco y su gabinete político se plantearon la autarquía económica. Se pensó desarrollar los recursos económicos existentes hasta alcanzar la autosuficiencia frente al exterior. Sin embargo, el nulo comercio exterior hizo imposible el autoabastecimiento del país.

Dos aspectos a destacar fueron la política agraria y la creación del sindicato vertical. La política agraria se dedicó a colonizar con braceros tierras desocupadas. El sindicato vertical consistió en una institución en la que se daban cita los trabajadores y los empresarios, teniendo como arbitro al Estado para "resolver" los conflictos en el mundo del trabajo.

A partir de los años 60, comienza a respirarse en España otro aire, como consecuencia del abandono del aislamiento internacional que hasta entonces había sufrido el país. Este hecho fue promovido por los EE.UU., a los que les interesaba que España fuera su aliado contra la U.R.S.S. y el bloque socialista.

En 1969 el hombre llegó a la Luna, y Juan Carlos de Borbón fue proclamado heredero de Franco y futuro rey de España.

Poco después, en 1973, ETA mató al presidente del Gobierno, Carrero Blanco, sucediéndole en el cargo Arias Navarro.

El 20 de Noviembre de 1975 murió Franco, siendo sustituido como Jefe del Estado por Juan Carlos I, que continuó con el régimen anterior hasta que decidió relevar a Arias Navarro por Adolfo Suárez. Este cambio lo realizó un año después, impulsado por la presión social que pedía reformas políticas tras la muerte del dictador.

En 1977 se disolvió el Movimiento Nacional y se legalizó el Partido Comunista de España. Al año siguiente, se redactó la nueva Constitución Española de 1978, que sería refrendada en referéndum. En 1979, se celebraron las primeras elecciones municipales, en las que ganó la UCD liderada por Adolfo Suárez. En 1981, tuvo lugar un fallido golpe de estado, aprovechado por el monarca para consolidar su posición es la escena pública.

La siguiente convocatoria electoral, en 1982, fue ganada por el PSOE, cuyo líder, Felipe González, continuó al frente del ejecutivo hasta las elecciones de 1996, en las que ganó el Partido Popular de José María Aznar, fuertemente ayudado por el desgaste político de los socialistas (derivado de los numerosos casos de corrupción política y de la guerra sucia contra ETA).

No obstante, queremos destacar una fecha importante en la Historia Contemporánea de nuestro país: 1986, año en que España entró en la CEE, hoy Unión Europea.

En marzo del año 2000 han sido las últimas elecciones generales donde el conservador Partido Popular ha obtenido la mayoría absoluta. Una de las explicaciones ha sido la gran abstención de los votantes de izquierda que estaban decepcionados con sus referentes: PSOE (escándalo de las primarias) e IU (por el proceso de salidas de varias formaciones políticas de la coalición inicial).