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Nota importante

Los elementos de esta sección (publicados por la Fundación Utopía Verde entre los años 1998 y 2013) están pendientes de revisión actualizadora: más información.

Túmulos

Enterramientos del periodo orientalizante.

Introducción

Huelva se encuentra situada en las tierras donde confluyen los ríos Tinto y Odiel, a los pies de una serie de elevaciones formadas básicamente por cuarcitas cuaternarias impregnadas de óxido de hierro (lo que les confiere una peculiar coloración rojiza), que recubren margas terciarias fosilíferas (las margas son rocas grisáceas no muy duras formadas principalmente por carbonato de cal y arcilla) y que se elevan sobre el nivel del mar desde los 40 a los 90 metros (según el lugar). En la antigüedad, hace unos 2.600 años, el aspecto peninsular de esta parte de la tierra tuvo que ser más marcado y el estuario debía ofrecer un carácter de golfo marítimo al no existir las extensas marismas de los márgenes (de formación relativamente reciente).

En los siglos VII y VI a. C. existió en la península de Huelva un hábitat urbano donde se desarrolló una civilización basada en las industrias de extracción de plata proveniente de la Cuenca Minera onubense y de salazón de túnidos. Estas actividades económicas atrajeron a gran número de comerciantes del Mediterráneo Oriental, los cuales trajeron consigo nuevas tecnologías, productos, ideas y formas de vida que conformaron la denominada "Civilización Tartéssica" (fusión de las culturas mediterráneas orientales, indígenas y de los migradores originarios de Centroeuropa).

En las ya mencionadas elevaciones (por aquí les llamamos "cabezos") existe una extensa necrópolis del periodo orientalizante (siglos VII y VI a. C.) de enorme importancia científica por dos razones:

  • Por el excepcional interés cualitativo y cuantitativo de la documentación arqueológica que ofrece: se trata del único yacimiento arqueológico vinculado al mundo fenicio occidental que ha ofrecido una gran cantidad de piezas metálicas de gran calidad técnica y artística.
  • Por el excepcional estado de conservación de los vestigios de la Edad de Hierro que allí hay: en este yacimiento apenas se han destruido los vestigios anteriores al periodo romano, y ello porque a finales del s. VI a.C. y comienzos del s. V a.C. el área habitada de esta zona sufrió un proceso de contracción y abandono parcial, reduciéndose el núcleo urbano y permaneciendo así hasta hace poco tiempo. Esto ha evitado que el desarrollo ulterior de la ciudad alterase y destruyera la necrópolis orientalizante. Además, este yacimiento funerario se ha librado del generalizado saqueo de tumbas antiguas que se produjo durante el siglo XIX por dos razones: su lejanía del centro urbano y el enmascaramiento de las sepulturas, camufladas por la tierra teñida de óxido de hierro que caracteriza a estos cabezos.


Estas son las principales razones por las que hoy, a principios del siglo XXI, los ciudadanos de Huelva estamos luchando por su conservación y mejora a través de la Plataforma Parque Moret

Los Túmulos

Forman el Sector C.1 de la necrópolis orientalizante y se encuentran en el Sector 1 del Pulmón Verde de Huelva (lo que actualmente llamamos Parque Moret). Aquí se han encontrado tumbas intactas con estructura tumular de más de 20 metros de diámetro (alguna llega a alcanzar los 60 metros) y que datan del siglo VI a.C.

Estos túmulos suelen emplazarse sobre elevaciones naturales, lo que dificulta enormemente su detección a simple vista, por lo que los arqueólogos que los investigaban (profesor Juan Pedro Garrido Roig y su equipo) tuvieron que recurrir también a la fotografía aérea y a la prospección geofísica para localizarlos y confirmar su naturaleza artificial.

La estructura de estas antiguas sepulturas consiste en un pozo o cámara funeraria excavada en el suelo virgen, donde se colocaba un enterramiento , quizás principal, con sus ajuares, y sobre el que se levantaba un montículo artificial.

Por otro lado, los prototipos estilísticos de los objetos metálicos hallados se vinculan tanto al arte fenicio como al griego y al neohitita o urartiano, es decir, nos encontramos con los elementos característicos del arte orientalizante, tanto de inspiración fenicia como minorasiática.

No obstante, a pesar de los conocimientos existentes sobre el periodo orientalizante o tartéssico, quedan aún por despejar numerosas dudas: grado de influencia que ejercieron los grupos orientales en la población indígena, tipo de integración de los pueblos llegados de Centroeuropa, formas de organización social-política-económica de la población del sudoeste peninsular, relaciones entre el Mediterráneo occidental y oriental, etc.

Para intentar resolver éstas y otras muchas incógnitas acerca de este periodo, el profesor Juan Pedro Garrido Roig lleva 7 lustros realizando actividades de investigación arqueológica en la provincia de Huelva. Ultimamente, ha dirigido las excavaciones arqueológicas realizadas en los años 1995 y 1996 en los túmulos ubicados en el Parque Moret, con importantes hallazgos en el túmulo 2 durante la campaña de 1996 (cerámicas: chipriotas, etruscas, sirias, ...; fragmentos de espadas de hierro; fragmentos de marfil procedentes de instrumentos de viento; piezas de bronce: brasero, caldero y jarrón rodio -pertenecientes al ritual de enterramiento-; etc). Además, el equipo de arqueólogos del profesor Garrido Roig tiene la certeza de que lo más importante está aún por descubrir, por lo que podemos asegurarte que todavía nos queda mucha historia antigua por descubrir en el Pulmón Verde de Huelva...